
¡Detengan el problema del moho en el baño con las lámparas de infrarrojos!
La mayoría de las personas piensan que esas lámparas de infrarrojos sirven únicamente para evitar que uno tiemble mientras se viste. Pero, si miramos más de cerca, descubrimos que realmente hacen algo mucho mejor que simplemente calentar los pies. En realidad, combaten el moho en las paredes húmedas.
¿Cómo funcionan realmente?
Los calentadores convencionales solo calientan el aire. Las lámparas de infrarrojos son diferentes: utilizan radiación de onda corta que penetra en la superficie de las paredes y el techo. Pensemos en ello como sigue: estas lámparas encuentran la humedad oculta en las juntas o en la pintura, y la llevan a la superficie. Una vez que el agua llega al aire, el calor la convierte en vapor casi al instante. Es rápido… muy rápido. Y como el agua no queda allí parada, las esporas de moho no tienen oportunidad de instalarse.
Ajustar la temperatura adecuada
El moho prospera en lugares fríos y húmedos, generalmente en temperaturas inferiores a 20°C. Al calentar esas zonas específicas del suelo y las paredes, se crea un entorno inhóspito para los hongos. Pero hay que tener cuidado con la potencia de las lámparas. Si se utiliza demasiada potencia, las superficies se calentarán en exceso. ¿Y si se utiliza poca potencia? Entonces no se logrará la temperatura necesaria para secar las superficies. Se trata de encontrar el equilibrio adecuado según el tamaño de la habitación.
La desventaja
No intenten quitar el extractor de aire del baño. Estas lámparas son excelentes para secar las superficies y eliminar el moho, pero en realidad no eliminan el agua de la habitación; simplemente la convierten en vapor. Si no hay un sistema de ventilación que permita expulsar ese vapor, entonces la humedad simplemente se traslada al aire. Con el tiempo, esa humedad encontrará otro lugar frío donde establecerse. Mantengan el extractor en funcionamiento; así, las lámparas de infrarrojos podrán hacer su trabajo y el baño quedará seco y fresco.